jueves, 9 de junio de 2011

Educación: SCI (Sociabilización, culturización e instrucción). Op. 1

La “educación” siempre ha sido un tema vigente en los medios de comunicación. A pesar del discurso muchas veces demagógico y “políticamente correcto” que constantemente se pronuncia, los recursos fiscales entregados y los esfuerzos efectuados para superar las “deficiencias”, incluidas las leyes relacionadas, aun no se ha logrado corregir de manera sustantiva el sistema educacional chileno y menos satisfacer los anhelos de la población.
Intentando definir “Educación”.
En el glosario de términos didácticos de Educarchile, se define a la Educación como “el proceso mediante el cual se forma al hombre”. El Diccionario de la Real Academia Española es más explícito, y en su acepción 3 señala que es “instrucción por medio de la acción docente”. Por otra parte, el mismo diccionario indica que el vocablo “educar”, en su segunda acepción, es “desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc., mientras que la quinta acepción establece que es “enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía”. Por último, resulta oportuno citar el artículo 2° de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza N° 18.962 que señala: “ la educación es el proceso permanente que abarca las distintas etapas de la vida de las personas y que tiene como finalidad alcanzar su desarrollo moral, intelectual, artístico, espiritual y físico mediante la transmisión y el cultivo de valores conocimientos y destrezas enmarcados en nuestra identidad nacional, capacitándolas para convivir y participar en forma responsable y activa en la comunidad.”
            Estimo que el primer error del discurso educativo nacional deriva de lo que entendemos como “educación”, que equivocadamente asociamos sólo a la “instrucción”, siendo este uno de los tres procesos principales que ella implica. En un plano bastante menos importante y muchas veces ignorado, se ubican los otros dos procesos, la “sociabilización” y la “culturización”, que son quizás más relevantes que la “instrucción” ya mencionada. Sin embargo, esta última concentra la atención y el mayor esfuerzo estatal en su afán de proporcionar  “igualdad de oportunidades”.
Sociabilización, culturización e instrucción.
En el contexto anterior y tratando de definir los tres procesos ya mencionados, podríamos señalar que la “sociabilización” es el proceso mediante el cual el individuo aprende, acepta y logra convivir con otros seres humanos; la “culturización” sería el proceso mediante el cual el individuo aprende sobre normas y costumbres propias de la cultura en la cual vive, y por último la “instrucción”, que constituye el proceso en el cual el individuo aprende y adquiere conocimientos y destrezas. Estas tres etapas en la formación de un individuo, que si bien se superponen y pueden ser desarrolladas casi en forma simultanea (sin perder la secuencia), hay que entenderlas, diferenciarlas y desarrollarlas. Da la impresión que en nuestro país, se considera a estos tres procesos o etapas como uno solo y se parte de supuestos que no son totalmente ciertos. Por ejemplo, se piensa que gran parte de los procesos de “sociabilización” y “culturización” ocurren en el hogar y la comunidad, y que la Escuela “contribuye” y “pule” esos procesos. Sin embargo, sabemos que lo anteriormente expresado no es así: no todos los hogares o comunidades son capaces o aptos para sociabilizar o culturizar a un individuo, y que el énfasis de la etapa escolar está en la “instrucción”. Este énfasis  tiene su máxima expresión en la evaluación que tanto la sociedad como el Gobierno efectúan en base a los resultados de aprendizaje, medidos en los resultados de la prueba SIMCE, PSU u otras. No hay mediciones ni índices de “sociabilidad” o “cultura”.
Igualdad de oportunidades
A lo anterior se debe agregar que equivocadamente se ha instalado en el imaginario colectivo, el pensamiento que la “igualdad de oportunidades”, concepto de dudosa veracidad o finalidad, descansa en la calidad de la instrucción recibida, idea que la realidad se ha encargado de desmentir. Las serias deficiencias que los educandos evidencian en aspectos relacionados con la “sociabilización” y “culturización”, conforme a la definición de los procesos mencionados anteriormente, constituyen obstáculos, que de no ser tratados y corregidos en su oportunidad, se transforman en verdaderos impedimentos para el desarrollo pleno del individuo, por muy inteligente y capaz que sea, y reciba una “instrucción” de calidad.
            Al parecer, todas las fuentes de discriminación entre individuos tienen su origen en las dos primeras etapas que se han señalado. El conocimiento o las destrezas que posee una persona no son, por lo general, causas de rechazo o intolerancia; estas están fundadas en aquellos aspectos directamente relacionados con la capacidad de coexistir en armonía con otros seres humanos y practicar las costumbres que esa sociedad se ha dado como normas de convivencia.
            Mientras no se reconozcan y se corrijan, mediante un adecuado proceso de “sociabilización” y “culturización” los motivos que provocan rechazo o intolerancia entre las personas, todo esfuerzo que pretenda “igualdad de oportunidades”, incluido el de “instrucción”, se verá limitado o directamente imposibilitado.

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